Aunque hay muchas cosas que me gustaría discutir sobre Dungeon Meshi, por ahora para evitar spoilers a quienes sólo han visto el anime me enfocaré en una escena especifica de Laios:
Obvio me refiero a la pelea que tuvo con Shuro. En twitter vi gente discutiendo al respecto (como suele pasar en ese lugar) sobre quién tenía razón en esa pelea. Que si Laios es cringe, que si Shuro es un hipócrita, etc.
Lo que me quedó claro de esa situación fue que hay toda clase de personas en el mundo y no creo que ni uno ni el otro tuviera "razón", simplemente pasa que ambos tienen personalidades muy distintas que claramente no son compatibles entre si.
Yo soy stan de Laios y de hecho al leer esta parte del manga fue que se volvió mi personaje favorito, me puse super sentimental porque me identifiqué bastante con él.
Así como Laios yo también soy muy densa para las relaciones interpersonales y valoro más las relaciones en donde la gente es capaz de decirme de frente las cosas que les molestan de mi para así yo saber cómo regular mis interacciones. Y es una de las razones por las que me enamoré de Albert ya que es de las pocas personas con quienes me siento en plena libertad de ser yo misma sin tapujos.
Con la edad y la experiencia creo que he mejorado y ahora soy un poco más empática que en mi juventud, pero incluso hoy en día me he encontrado en medio de malentendidos que no supe prever.
Como muchas veces pasa cuando hablo de personajes ficticios, esto es un vehículo para proyectar mis sentimientos y experiencias:
Yo crecí en un pueblo pequeño, pero la preparatoria la fui a estudiar a una ciudad aledaña (como a 40 minutos en autobús) y al estar en este lugar nuevo, inevitablemente traté de mantener un sentimiento de normalidad buscando a las 2 chicas que ubicaba de mi antigua escuela.
Día tras día las buscaba a la hora del recreo para ir a comer juntas y día tras día algo ocurría que terminaba comiendo sola en algún rincón del jardín. Era obvio para cualquier persona con ojos que les apenaba decirme "ya no vengas a sentarte con nosotras" y en cambio ponían pretextos para escaparse de mi, pero a pesar de todo para mi no era obvio porque seguían siendo "amables".
Fue hasta que alguien más me preguntó qué hacia sola y cuando le dije "estoy esperando a X y Y" que me informó "Pero si las acabo de ver comiendo en tal lado" y entonces por fin entendí.
Me sentí fatal por no haberme dado cuenta antes que me evitaban y al mismo tiempo me enojé mucho que no tuvieran las agallas de decírmelo de frente.
Sin embargo, salvo por ese incidente la verdad es que irme a estudiar a la ciudad fue mejor para mi.
Mis padres son todo lo contrario a mi (muy sociables y fiesteros) así que se preocupaban mucho de que yo estuviera siempre sola, pero en la ciudad me fue posible hacer amistades ñoñas con intereses más afines así que al final resultó bien que esas dos niñas no quisieran juntarse conmigo ya que gracias a eso encontré un grupo de personas donde podía sentirme más alegre.
Otra cosa que me parece curiosa es como Falin también resultaba muy extraña e incómoda para sus compañeras de la escuela. Yo en secundaria generaba rumores sobre que podía echar el mal de ojo simplemente por tener una personalidad reservada (quizá por eso también esas 2 niñas no querían juntarse conmigo jaja).
Pero en la vida adulta Falin resulta más agradable ante la gente que Laios, al punto que a pesar de que son ambos tan parecidos en intereses y personalidad Shuro se enamora de Falin pero odia a Laios (es que el denso es Shuro, ¿cómo no se da cuenta que lo mismo que adora de una es lo que odia del otro?).
Se me hace muy real en cuanto a como somos educados respecto al género con el que crecemos, a las mujeres les enseñan a quedarse calladas y no causar molestias (así que Falin es muy callada y tímida) pero a los hombres rara vez les ponen límites (así que Laios no tiene tapujos para decir cosas inapropiadas).
Yo considero que estoy a la mitad de esos dos espectros, crecí entre primos varones y siento que me educaron con las libertades que suelen gozar más los hombres, pero fue en la escuela que tuve que aprender a contenerme para poder encajar un poco más. Aún así, siempre he sido bocona y muchas veces digo las cosas como las pienso sin antes medir que tan apropiado es a la situación.
Creía que hoy en día ya había superado los malos entendidos y los dramas, pero de nuevo me he encontrado en situaciones donde por falta de información puedo resultar insensible o desconsiderada, y en otras donde siento que resulto muy "needy" y constantemente dudo de si estoy haciendo las cosas bien o mal.
Me he dado cuenta que sigo resultando muy brusca y grosera a veces y creo que lo peor es que la gente que me conoce sabe que esa es la versión genuina de las cosas. Así que mi conclusión es la misma del inicio:
Creo que a veces las personas no somos compatibles en ese sentido. Existimos los que somos como Laios y existen quienes son como Shuro y creo fielmente que ambos pueden existir en una relación cordial siempre y cuando haya una distancia saludable.
Porque no podemos esperar que uno magicamente entienda los delicados y sutiles contratos sociales que todos dan por sentado, pero tampoco podemos esperar que el otro pueda expresarse sinceramente sin sentir que es una afronta a la humanidad tener que expresar esas cosas en voz alta.
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